lunes, 25 de enero de 2010

Capítulo uno: Encuentro

El acero gris de la espada repiqueteo contra el suelo. Heylel siseó con voz profunda y miró a su alrededor, sopesando las probabilidades de que su enemigo le permitiera llegar a la empuñadura de su arma. Rodó sobre el suelo de madera, en dirección contraria a la que se oían los pasos de su contrincante, que avanzaba hacia el con paso decidido.

–Hermanito, no tienes ni idea –suspiró un alto y musculoso muchacho de pelo azabache.

Heylel se levantó del suelo color cerezo en silencio, rindiéndose. Le dedicó una sonrisa torcida a su hermano, que se apoyó en la baranda de la gran escalinata situada a la derecha del salón donde ambos chicos se batieron en combate. El cabello rojizo le caía por la faz, cubriendo los ojos azules y centelleantes de cansancio.

–Ananel... no perderé la próxima vez. –pronunció Heylel con voz susurrante pero llena de seguridad–.
–Entonces asegurate de que solo sea contra mí, Heylel. –se limitó a contestar su hermano–.

Los Clairy –una familia de cuatro miembros–, habían empezado a vivir en la pequeña urbanización hacía mas de dieciocho años. Todos les conocían, y eran especialmente populares entre las chicas, por eso, los intentos del mayor, Heylel, de pasar desapercibido le habían salido mal. La expresión de soledad y ensueño que siempre centelleaba en sus ojos no pasaba desapercibida, ya fuera para bien o para mal.

El muchacho cogió la funda negra que protegía la guitarra, apoyada contra la pared del recibidor, su “Molly”, la única amiga que tenía, a la que se lo podía contar todo. Se colocó bien la cazadora negra de cuero y le dedicó un pequeño gesto de despedida a su hermano.

El instituto –el único que había en toda la zona–, le dio la bienvenida a la joven Kaileen que lo miraba con expresión asustadiza desde el aparcamiento. Los ojos ámbar se movían faltos de seguridad de un lugar a otro. La chica estaba al borde de un ataque de pánico. Los de su alrededor no se dignaban a prestarle atención, como si pensaran que alguien tan pequeño en tamaño también lo sería en cerebro.

Apretó contra su pecho el grueso libro de portada verdosa y desgastada en el que se podía ver con letras granates el título de un libro de Jane Austen. Dio media vuelta y se giró con paso apresurado hasta la salida, escurriéndose entre las multitudes que iban en dirección contraría a la suya.
No podía, su inseguridad con la gente nueva y más aun con las multitudes llegaba a ser enfermiza. Todo había ocurrido demasiado rápido, tanto que mentalmente no había tenido tiempo de prepararse para aquella situación. Desde que sus padre de acogida la avisasen de la mudanza sólo había tenido tres escasos días, y aquello para ella era poco. Era viernes, por lo que pensó que no pasaría nada por no ir Aquella tarde de cielo oscuro que presagiaba una fuerte lluvia otoñal.
Caminaba por las calles, poco transitadas a aquellas horas, aun le era todo desconocido. Una nueva ciudad por descubrir. Miraba los escaparates de diferentes géneros e iba a paso lento e inseguro.

Pasó alrededor de dos horas paseando, entrenando su mente para su nueva vida allí, era descuidada y patosa, pero tenía una memoria casi envidiable. Paró frente a una pequeña librería, su propio reflejo la miraba con ojos de culpabilidad por no haber ido a clase y presentarse. Tenía el pelo ondulado y largo hasta la cintura, de un color castaño luminoso. Se recogió un mechón detrás de la oreja y continuó con su visita por los alrededores.
Giró por una calle a la derecha, estaba aun más desierta que la anterior, no había muchas tiendas pero aun así se aventuró para pasar al otro lado sin dar un rodeo innecesario.
Un pequeño grupo de tres personas salieron de la única puerta que había en todo el callejón para marcharse dándole la espalda a Kai. Una suave melodía se alzó en el silencio sepulcral que la rodeaba, melancólica y hermosa. En un impulso imprevisto de su propio cuerpo se acercó, la puerta era grande y de un metal algo oxidado por el poco cuidado que le habían dado. Sintió el palpitar de su corazón y su mano por voluntad propia abrió la puerta lo suficiente como para que el murmullo se alzase. No pudo evitar entrar, era un local oscuro y lúgubre, pero lleno de gente que escuchaba respetuosamente al cantante.
Se acercó lo suficiente como para quedarse petrificada, el muchacho no era mucho mayor que ella, tenía el pelo largo y negro, adornado con unos finos mechones rojizos. Sus ojos de un tono azul deslumbrante brillaban fogosamente con los focos que le iluminaban. Tenía la expresión acorde a la letra que cantaba, melancolía dibujada a la perfección en las facciones afiladas de su rostro. La canción terminó, pero ella seguía sin moverse en estado de atontamiento.

-¡Aparte niñata! –gritó una mujer algo mas mayor que Kai.
-Lo siento… -susurró ella tras el empujón recibido, mientras se tambaleaba-. ¿Eh?

Antes de llegar a caerse sintió una mano en su costado, el muchacho que minutos antes estaba cantando la hermosa canción había impedido que cayese al suelo, provocando que la mujer se avergonzase por su reacción. La miró con ojos sombríos e inexpresivos, y colocando el par de manos largas y anchas en su cintura, la puso de pie. La mujer lo miró por encima del hombro, con un atisbo de culpabilidad en los ojos. Kai se cubrió ambos lados de la cara para que él no viera sus mejillas fogosamente sonrojadas. Se quedaron el uno frente al otro, con la mirada fija de él en ella. Eso hizo que se pusiera algo nerviosa y empezara a toquetearse las mangas de la camiseta, que se le arrugaron ligeramente por el contacto.

Quizá en otra situación el silencio la hubiera incomodado, pero por alguna razón, una que escapaba a su comprensión, no sentía la necesidad de romperlo. Ambos -aunque él fuera el único que era consciente de eso- estaban sumergidos en un hechizo que amenazaba con terminarse con el mínimo ruido o palabra que emitieran, y no estaban seguros de querer hacerlo. Pero finalmente, el momento llegó. Ella levantó la cabeza, algo abrumada por el torrente de emociones que la sacudían, y encantada por ellas a la vez.

Y lo que sintieron se alejó de todo lo que conocían. Una corriente eléctrica que les recorría el cuerpo y el alma, que apartaba sus pesares del pensamiento y hasta del corazón. Tembloroso y agitado, alzó su mano derecha. Se fue acercando un milímetro por segundo a la pálida faz de Kai, y temblando, le acarició la mejilla. Se sintió algo mareada y extasiada, pero nada se podía comparar con la ternura que le derretía el corazón y los latidos bombeantes que hacían que temblara todavía mas.

Él retiró su mano, poco a poco.

-¡No! -susurró ella, apretando su mano contra su mejilla-.

Él la miró algo divertido, y esbozó una sonrisa que casi la dejó sin respiración.

-Soy... Axel Clairy.
-Kai... -tartamudeó- Kaileen Cross...

Él asintió con una sonrisa torcida, y tras un gesto que Kai no terminó de entender se dió la vuelta y caminó apresuradamente hacía una pequeña puerta metálica  Salió con una funda de guitarra negra, que se colgó en el hombro derecho con un rápido y ágil movimiento.

-Vienes -dijo-

Podía parecer una pregunta, pero no lo era. Le tendió la mano y ella lo agarró con cautela.
Kai no comprendía sus propios actos, jamás había hecho nada parecido, era incapaz de hablar con geste desconocida a nos ser por un leve susurro.
Simplemente se había dejado llevar por su instinto, su interior le decía que fuera a el con ojos ciegos si era necesario.



Lil & Mai: ¿Os gusta? Lo sabemos... si... porque a nosotras también ^^. Estamos mu happys con el capi :D. Si no os ha gustado (que ejem, entonces tendríamos una seria conversación de adultos xDDD), os pedimos que le deis otra oportunidad nyaah? La historia irá cambiando de rumbo poco a poco... así que... por favor leednooooos~!

Lil (sola): Dadle mimos a Mai que está con nada mas y nada menos que tres novelas u___u! La pobre T__T! Así que, a ver, si vamos un poquillo lentorras, entendednos u__u Si no es uno a la semana, pues los que caigan, aunque en principio publicaríamos un capi a la semana de aproximadamente la misma largada que este. Pooooooor otra parte, y aquí va Lil haciendo publicidad barata :D! Pasaos por nuestras otras novelas!

Los enlaces están en el pie de página ^^.

Besotes y pastelotes! Y gracias por leernooooooos!

1 comentarios:

**kren** dijo...

hola chks
el cap estuvo muy muy bueno
espero q pronto suban el otro
y animo Mai¡¡¡¡
q sabes q me enkntan tus otras novls
bueno suerte
bay

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